La extracción de una muela infectada suele generar muchas dudas y miedos, sobre todo relacionadas con el dolor y la recuperación. Sin embargo, cuando se planifica correctamente, es un procedimiento seguro que alivia el foco de infección y evita complicaciones mayores. En Metódica, la combinación de diagnóstico avanzado y un equipo experto permite abordar estas extracciones de forma precisa, cómoda y con un postoperatorio controlado.
¿Se puede extraer una muela infectada?
Ante una muela infectada, el dentista evalúa primero el estado de la pieza y de los tejidos vecinos mediante exploración y radiografías. En muchos casos, se indica un tratamiento antibiótico previo para reducir la infección activa y conseguir que la anestesia actúe correctamente.
Una vez controlada la fase aguda, es posible realizar la extracción de forma segura, ya sea simple o quirúrgica según la posición de la muela. Solo en situaciones muy concretas, y bajo control profesional, se puede extraer una pieza con infección activa cuando el dolor o el riesgo lo hacen imprescindible.
Cómo se diagnostica una muela infectada
Los signos habituales incluyen dolor intenso, hinchazón, sensibilidad a la masticación y, en ocasiones, fiebre o malestar general. El odontólogo realiza pruebas de vitalidad, revisa la encía, evalúa la movilidad y solicita radiografías para valorar la extensión del proceso.
Estas pruebas permiten decidir si la pieza puede salvarse con endodoncia o si la extracción es la opción más eficaz. En Metódica, esta valoración se apoya en radiografía panorámica y, cuando se necesita, TAC CBCT 3D, lo que ofrece una imagen detallada de raíces, hueso y estructuras cercanas.
Qué se siente durante la extracción
Antes de empezar, se administra anestesia local en la zona, de modo que el paciente no sienta dolor durante el procedimiento. Es posible percibir presión, pequeños crujidos o movimientos, pero sin sensibilidad dolorosa gracias al efecto anestésico.
En algunos casos complejos se recurre a técnicas adicionales, como sedación consciente, para aumentar la comodidad y reducir la ansiedad. En Metódica, el equipo explica cada paso de forma clara, lo que ayuda a que el paciente viva la extracción con tranquilidad y confianza en el proceso.
Tipos de extracción: simple y quirúrgica
La extracción simple se realiza cuando la muela es visible y accesible, y suele resolverse con maniobras controladas de luxación y tracción. El profesional separa el diente de la encía y los ligamentos, y lo extrae de una sola pieza si es posible.
En cambio, la extracción quirúrgica se indica cuando la muela está fracturada, retenida, semierupcionada o cubierta parcialmente por hueso. En estos casos se hace una pequeña incisión, se retira hueso si es necesario y, a veces, secciona la muela para extraerla por partes. Metódica cuenta con cirujanos orales y maxilofaciales especializados para estos procedimientos más complejos.
Qué ocurre justo después de la intervención
Al finalizar la extracción, se coloca una gasa comprimida sobre el alvéolo para favorecer la formación del coágulo. Este coágulo es esencial, porque protege la herida y permite que comience la cicatrización.
Además, se suele prescribir analgésicos y, en muchos casos, antibióticos y antiinflamatorios para controlar el dolor y la infección residual. El adormecimiento por la anestesia se mantiene durante unas horas, por lo que es importante evitar morderse la mejilla o el labio mientras dura el efecto.
Cuidados en casa tras la extracción de una muela infectada
Durante las primeras 24 horas se aconseja no enjuagarse con fuerza, no escupir repetidamente ni usar pajitas, para no desplazar el coágulo. También es recomendable evitar esfuerzos físicos intensos, fumar y tomar bebidas o alimentos muy calientes.
A partir del segundo día, se pueden hacer enjuagues suaves con agua tibia y sal, y retomar poco a poco la higiene, sin cepillar directamente la herida. La dieta debe ser blanda y templada durante varios días, aumentando la consistencia según se reduzcan el dolor y la inflamación.
Posibles molestias y complicaciones
Es normal notar cierta inflamación, molestias al abrir la boca y algún hematoma en la zona intervenida durante los primeros días. Estos síntomas suelen controlarse bien con la medicación pautada y el seguimiento de las recomendaciones postoperatorias.
Sin embargo, un dolor muy intenso que reaparece tras algunos días de mejoría, mal olor, supuración o fiebre pueden indicar infección o alvéolo seco. Ante estos signos, es fundamental acudir de nuevo a la clínica para revisar la zona, limpiar si es necesario y ajustar el tratamiento.
Cuándo debes acudir de urgencia tras una extracción
Se debe buscar atención urgente si aparece hinchazón marcada que se extiende a cara o cuello, dificultad para tragar o respirar o fiebre alta. También es motivo de consulta un sangrado que no cede tras las medidas indicadas, o un dolor que no mejora con la medicación prescrita.
En Metódica, el equipo acompaña al paciente durante todo el postoperatorio, programando revisiones y ofreciendo atención rápida en caso de cualquier signo de alarma. Este seguimiento reduce el riesgo de complicaciones y aporta tranquilidad durante la recuperación.
Cómo planificar el futuro tras la extracción
Tras una extracción, especialmente de una muela clave para la mordida, conviene valorar opciones de sustitución. Según la zona y el estado del hueso, se puede planificar un implante, un puente u otras soluciones protésicas para mantener la función y evitar desplazamientos dentarios.
En Metódica, la pérdida dental nunca se considera un hecho aislado, sino parte de un plan integral que incluye diagnóstico, cirugía, prótesis y, si procede, ortodoncia. Gracias al uso de escáner 3D, TAC CBCT y un equipo multidisciplinar, se diseña una estrategia a medio y largo plazo que protege la salud de toda la boca.
Por qué Metódica es la mejor elección para tu extracción de muela infectada
La extracción de una muela infectada requiere experiencia, planificación y un entorno clínico preparado para manejar tanto la infección como el postoperatorio. Metódica reúne ortodoncistas, cirujanos orales, implantólogos, periodoncistas y expertos en estética, lo que garantiza un abordaje completo de cada caso.
Además, dispone de tecnología diagnóstica de última generación, protocolos quirúrgicos seguros y un acompañamiento cercano desde la primera visita hasta el final de la recuperación. Si necesitas extraer una muela infectada o sospechas que sufres una infección dental, pide una valoración en Metódica para resolver el problema de raíz y proteger tu sonrisa a largo plazo.